La reforma que la gente quiere y los partidos rechazan
La excusa de los partidos políticos es la de siempre, aunque las encuestas nacionales indican que los mexicanos quieren que se reduzca el dinero que reciben, así como la obligación de que los plurinominales ya no sean elegidos por sus cúpulas, la falsa argumentación es “autoritarismo”.
Un claro ejemplo de que tanto la oposición, como ahora PT y Partido Verde –los aliados de Morena– quieren seguir conservando sus privilegios y recursos económicos millonarios, por encima de los intereses y deseos de la población.
Porque la reforma fundamental es reducir el gasto a los partidos políticos y quitar a sus líderes el privilegio de nombrar plurinominales a quienes ellos deseen, sin que éstos hayan sido votados por los electores.
Pero el costo político será para ellos, porque la gente ya no olvida fácilmente que la presidenta Claudia Sheinbaum, con un 70 por ciento de aprobación nacional, así como las encuestas nacionales, indicaban que estaban acuerdo con esa reforma electoral.
Y es que por primera ocasión desde la llegada de la alianza Morena-PT-PVEM a la Presidencia de la República, los aliados del partido guinda rechazaron una propuesta de enmienda constitucional, al concretar su negativa a la reforma electoral de la presidenta Sheinbaum.
Pese a ello, los morenistas adelantaron que este es un “desacuerdo momentáneo” y que en breve comenzarán a construir el llamado “Plan B”.
Este mes, luego de una sesión que duró poco más de dos horas, y en la que únicamente participaron los coordinadores de los diversos grupos parlamentarios, en el marco de un acuerdo previo para evitar mayor crispación en el debate, la iniciativa de la mandataria fue rechazada al no obtener mayoría calificada.
La propuesta del Ejecutivo registró 259 votos en favor –con casi todos los sufragios de Morena y una parte de los del Verde–, por 234 en contra –de PT, el resto del PVEM, PRI, PAN y MC–. Se registró una abstención, del pevemista Raúl Bolaños Cacho, vicepresidente de la Mesa Directiva de la Cámara.
De Morena se registraron tres votos en contra, de Giselle Arellano, Santy Montemayor y Alejandra Chedraui Peralta. Como hizo durante la discusión de la reforma en materia judicial, la ministra en retiro Olga Sánchez Cordero estuvo presente en la sesión, pero no votó. Asimismo, faltaron a la sesión dos morenistas: Jesús Jiménez e Iván Peña Vidal.
El PVEM votó dividido. Los legisladores que compitieron bajo las siglas de Morena en la elección de 2024, pero se incorporaron a las filas de Verde en la cámara, respaldaron el dictamen: José Braña Mojica, Manuel Cota, Iván Marín, Mario López, Anabel Acosta, José Guzmán, Alejandro Pérez Cuéllar, Denisse Guzmán, Marcela Silva y Blanca Hernández.
Como había anticipado la bancada del PT, de sus 49 integrantes, 47 rechazaron la iniciativa en bloque. Roberto Corral Ordóñez, sin embargo, votó en favor, y José Alejandro Aguilar López no asistió a la sesión.
Al no alcanzar las dos terceras partes de los votos de los diputados, el dictamen se desechó y ya no pasó a la etapa de la discusión en lo particular, donde ya se habían inscrito múltiples reservas.
Tras cantarse el resultado de la votación, la bancada guinda comenzó a corear “Plan B-Plan B” y “Es un honor estar con Claudia hoy”.
Monreal es un ´washa washa´
Si el expresidente Andrés Manuel López Obrador llamaba “progres buena ondita” a quienes navegan entre los ideales del pueblo y sus intereses personales, la presidenta Sheinbaum los llama “washa wahsha”.
Y al concluir la votación de la reforma electoral en San Lázaro el paso 10 de marzo, el coordinador de la bancada de Morena, Ricardo Monreal, dijo a los priistas que él seguía siendo cenecista.
En conclusión, Monreal es un “washa washa”.
Porque Monreal fue captado entre risas con legisladores del PRI, entre ellos el coordinador parlamentario Rubén Moreira, diciendo muy risueño: “Sigo siendo cenecista”, o sea integrante de la central obrera campesina CNC, del viejo PRI.











